INGREDIENTES

  • 150 g de huevos (unos 3 huevos medianos)
  • 210 g de azúcar
  • 70 g de leche
  • 220 g de aceite de girasol
  • 250 g de harina
  • Una pizca de sal
  • 8 g de levadura Royal
  • Ralladura de un limón

ELABORACIÓN

Pesamos y tamizamos la harina con la levadura Royal. Añadimos la pizca de sal. Reservamos.

Pesamos el aceite en una jarra. Agregamos la leche y reservamos.

En un bowl ponemos los huevos, que estarán a temperatura ambiente, y el azúcar. Montamos hasta que la mezcla blanquee y haya casi triplicado el volumen, por lo menos 15 minutos. Para el montado es necesario usar una batidora planetaria.

Sin bajar la velocidad de batido vamos añadiendo la mezcla de aceite y leche, a hilo, poco a poco. Una vez añadido todo el líquido, bajamos la velocidad y vamos agregando la harina, hasta que esté toda incorporada. Rebañaremos el recipiente con una espátula si fuera necesario.

A continuación, batimos la mezcla a velocidad alta dos o tres minutos. La metemos en el frigorífico un mínimo de una hora y un máximo de un día entero, para que la levadura empiece a actuar. Este paso es fundamental para conseguir que las magdalenas suban bien.

Mientras acaban de reposar las magdalenas hay que calentar el horno a 250º, sin aire.. Transcurrido el reposo pasamos la masa a los moldes, llenándolas hasta un 60% más o menos, pues sube mucho. Espolvoreamos algo más de azúcar sobre la superficie de la masa y metemos las magdalenas en el horno, con calor de solera y en el tercio inferior del horno.

Es fundamental comprobar que el horno esté a la temperatura indicada al meter las magdalenas en el horno, pues el golpe de calor es lo que ayuda a que formen un buen copete.

Al cabo de 2-3 minutos bajamos la temperatura a 210º y continuamos el horneado otros 10-12 minutos. Sacamos las magdalenas de aceite para que se enfríen.