INGREDIENTES

  • 250 g de queso mascarpone
  • 3 huevos
  • 4 cdas. de azúcar
  • 10-15 vainillas
  • 200 ml de café frío
  • 1 vasito de ron o licor de café
  • cacao en polvo

ELABORACIÓN

Empezamos separando las claras de las yemas. Mezclamos las yemas con el azúcar y batimos en la batidora planetaria hasta obtener una crema espumosa y blanquecina.

Ponemos el mascarpone en un bowl y lo batimos hasta eliminar todos los grumos. Añadimos en dos o tres tandas la crema de huevo y azúcar y removemos muy bien, enérgicamente.

Incorporamos medio vasito de licor y mezclamos de nuevo. Obtendremos una crema densa y espumosa. Metemos la crema en la heladera.

Añadimos una pizca de sal a las claras, las montamos a punto de nieve y las incorporamos a la crema de mascarpone, en varias tandas, con movimientos envolventes.

Volvemos a meter la crema en la heladera mientras preparamos las vainillas.

Mezclamos en un plato hondo el café frío y el resto del licor. Podemos montar el tiramisú en un único recipiente o en recipientes individuales. En el primer caso dejaremos las vainillas enteras; en el segundo podemos cortarlos en trocitos.

Bañamos los bizcochos en el café, los apretamos ligeramente para eliminar el exceso de líquido y formamos la primera capa del tiramisú.

Una vez formada la primera capa la cubrimos con la crema de mascarpone. Ponemos una segunda capa de vainillas mojadas en café y de crema.

Si el recipiente que estemos utilizando nos lo permite podemos hacer una tercera capa. Lo importante es terminar con la crema de mascarpone.

Tapamos los vasitos o los cubrimos con film transparente y los metemos en la heladera. Dejamos reposar el tiramisú algunas horas o mejor toda una noche. Antes de servir, espolvoreamos con abundante cacao en polvo, sin azúcar.